Antes de traerlo a casa, y una vez elegida la mejor raza para nosotros, lo mejor es llevarlo con nuestro médico veterinario de cabecera para que primero lo desparacite y luego le coloque las vacunas correspondientes. De esa manera nos estaremos asegurando que no hay riesgos para las personas con las que tendrá contacto, y que hay menos probabilidad de que se enferme.
Como primera instancia, debemos enseñarle ábitos y educarlo. Hay que enseñarle a controlar la fuerza de su mordizco levantandole la voz en el momento o retirando nuestra mano. También, debe aprender a no marcar su territorio o defecar dentro de la casa.
No debemos llevarlo a lugares que son comunes a otros animales, porque corremos riesgo de que aunque tenga todas las vacunas, se enferme. Pues su sistema inmune aún está en desarrollo.
Si hace algo indebido o mal, no debemos enojarnos y pegarle. Porque es solo hecho de no prestarle atención y serle indiferente es el mejor "castigo" que podemos darle.
Es fundamental, si hay niños en la casa, enseñarles que ese animalito no es un jugete, sino un ser vivo que necesita de nuestros cuidados y amor. Debemos tratarlo con delicadeza, porque aunque no lo parezca, son muy frágiles y podemos lastimarlos.
Siempre que tenga una duda o necesite algún consejo, recurra a su médico veterinario de confianza. Pues él es la persona que está capacitada para decirle lo que es mejor para su mascota y asegurar su salud.